Energía solar cambia la vida de seis familias en Puente Iglesias tras 30 años sin electricidad

Andrea López, beneficiaria del proyecto y habitante del sector La Blanquita de Puente Iglesias y Ángela Giraldo de Minera de Cobre Quebradona

Medio Ambiente

REGIONAL. La transición energética llegó al corregimiento de Fredonia con la instalación de paneles solares, una opción de generación de energía limpia para familias que no tenían el servicio de electricidad en sus hogares.

Después de tres décadas sin acceso a electricidad, seis familias de esa localidad del Suroeste antioqueño cuentan con energía limpia, sostenible y propia gracias a paneles solares instalados en alianza con la Junta de Acción Comunal.

Según datos oficiales de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), Colombia superó en 2024 los 1.300 megavatios (MW) de capacidad instalada en energía solar fotovoltaica.

Esa cifra evidencia el avance sostenido de la transición energética en el país. A su vez, el Ministerio de Minas y Energía ha reiterado que el impulso a las fuentes no convencionales de energía renovable forma parte de la política nacional para diversificar la matriz eléctrica y reducir emisiones.

En ese contexto, pequeños proyectos comunitarios en zonas rurales se convierten en piezas clave de un cambio estructural que hoy también se vive en el corregimiento Puente Iglesias, en el municipio de Fredonia, Suroeste antioqueño, cuando en seis hogares ya se vive la transición energética con paneles solares en sus viviendas.

Transición energética rural con respaldo comunitario y empresarial

Y es así como seis familias de este corregimiento ya cuentan por primera vez con energía eléctrica propia, sostenible y limpia, mediante una iniciativa que mejora su calidad de vida y reduce los riesgos asociados a conexiones informales.

La iniciativa es resultado de una alianza entre Minera de Cobre Quebradona y la Junta de Acción Comunal de Puente Iglesias, a través de un convenio firmado el pasado 28 de octubre de 2025 e implementado con la participación de la comunidad, desde el 7 de noviembre del mismo año, hasta febrero de 2026 que se pusieron en funcionamiento pleno los 6 paneles solares.

La propuesta surgió desde la comunidad, inspirada en experiencias previas de energía solar que ya se habían desarrollado en la zona con la vinculación de Quebradona. Para la empresa, este tipo de proyectos reflejan su compromiso con la transición energética y el impulso de energías limpias que cuentan con minerales como el cobre.

“Este proyecto mejora la calidad de vida de las familias, promueve energías limpias y reduce eventuales riesgos eléctricos derivados de conexiones no formales”, indicó Ángela Giraldo, líder de enlazamiento con las comunidades del área de influencia del proyecto Minera de Cobre Quebradona.

Desde la comunidad, el presidente de la JAC, Jorge Ovidio Castro, destacó el trabajo conjunto al manifestar que: “Estamos agradecidos por este apoyo. Aquí creemos en las alianzas que aportan al desarrollo de la vereda”.

Energía solar fotovoltaica y cobre como bases técnicas de la transición energética

Un panel solar cuenta, aproximadamente con un 11% de su composición en cobre, esencial para el cableado y la conectividad por su alta conductividad eléctrica y durabilidad. Este dato técnico resulta clave en la conversación nacional sobre transición energética, pues conecta la generación limpia con la cadena de suministro de minerales estratégicos.

En Colombia, la política energética impulsa no solo grandes parques solares, sino también soluciones descentralizadas para zonas rurales y dispersas. Proyectos como el de Puente Iglesias demuestran que la transición energética no es únicamente una discusión macroeconómica, sino una transformación concreta en territorios históricamente rezagados.

La instalación de sistemas solares domiciliarios permite independencia parcial de la red convencional, reducción de riesgos eléctricos y disminución de costos asociados a combustibles o conexiones informales. Además, abre la puerta a nuevas oportunidades productivas, educativas y digitales para las familias beneficiadas.

Impacto social y calidad de vida

Las familias participantes coinciden en el impacto del proyecto, pues hoy no solo cuentan con energía propia, sino con mayor seguridad, bienestar y nuevas oportunidades. La electricidad en el hogar significa iluminación estable, posibilidad de conservar alimentos, cargar dispositivos móviles, apoyar tareas escolares y mejorar las condiciones generales de habitabilidad. En territorios rurales, este tipo de intervenciones suele marcar un antes y un después en la dinámica comunitaria.

Más allá de los seis paneles instalados, el proyecto simboliza un modelo replicable de articulación entre comunidad y empresa privada, con resultados medibles en calidad de vida y sostenibilidad ambiental. En un país que avanza hacia una matriz energética más diversificada, las experiencias locales se convierten en evidencia tangible de que la transición energética puede ser incluyente y territorial.

La transición energética también se construye desde lo local. Si este tipo de iniciativas le parecen relevantes para el desarrollo rural sostenible, comparta este artículo y ayude a visibilizar experiencias que transforman comunidades.

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Imágenes de apoyo cortesía Oficina de Comunicaciones MCQ

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