Mercado de oficinas premium en Bogotá entra en una etapa de menor vacancia y mayor exigencia

Las oficinas premium concentran hoy la demanda corporativa al integrar ubicación, diseño, tecnología y bienestar laboral

Mercadeo

Las cifras más recientes confirman que el sector dejó atrás la lógica de expansión acelerada para entrar en una etapa donde la calidad del activo, su eficiencia operativa y su aporte al desempeño empresarial pesan más que el simple volumen de metros cuadrados.

De acuerdo con el informe más reciente de Cushman & Wakefield, durante 2025 la absorción neta de oficinas Clase A superó los 66.000 metros cuadrados, mientras la tasa de vacancia descendió hasta 6,7%, uno de los niveles más bajos observados en más de diez años.

En paralelo, el canon promedio de arrendamiento alcanzó los $85.303 COP mensuales por metro cuadrado, con un incremento anual cercano al 13%, cifras que reflejan un mercado más activo, pero también más exigente.

Más que una recuperación coyuntural, lo que se observa es un cambio en la forma en que las empresas toman decisiones inmobiliarias.

Espacios que se convierten en decisión estratégica

Las oficinas Clase A —entendidas como espacios corporativos de alto estándar en diseño, tecnología, ubicación y sostenibilidad están siendo evaluadas hoy como parte integral de la estrategia empresarial. Las compañías ya no buscan simplemente reducir o ampliar espacio, sino optimizar su entorno de trabajo en función de productividad, cultura organizacional y atracción de talento.

“Las decisiones inmobiliarias están completamente alineadas con las estrategias de crecimiento, sostenibilidad y bienestar laboral”, anota Juan Carlos Delgado. La demanda se concentra en edificios capaces de responder a modelos híbridos, con alta conectividad digital, accesibilidad urbana y condiciones ambientales superiores.

Variables como eficiencia energética, calidad del aire interior, flexibilidad de los espacios y optimización del costo total de ocupación se han vuelto determinantes. En este contexto, se observa una relación directa entre calidad del inmueble, niveles de presencialidad efectiva y retención de talento, lo que explica por qué los activos mejor posicionados continúan capturando valor incluso en un entorno económico todavía retador.

Submercados consolidados y corredores emergentes redefinen el mapa corporativo

En 2025 la actividad se concentró principalmente en corredores como Salitre, Centro y Noroccidente, mientras submercados tradicionales como Chicó y Nogal-Andino registraron presiones al alza en precios, impulsadas por la baja disponibilidad de espacios de alta especificación y por un aumento en la preadjudicación de oficinas incluso antes de entrar en fase constructiva.

Al mismo tiempo, corredores emergentes como Noroccidente comienzan a consolidarse como alternativas competitivas, al ofrecer mejores relaciones entre precio, desempeño técnico y proyección de valorización. Este fenómeno está generando una mayor segmentación del mercado, donde conviven zonas maduras con valores premium y áreas en consolidación que resultan atractivas para empresas en procesos de expansión o relocalización estratégica.

Para este año se prevé el ingreso de cerca de 48.000 metros cuadrados adicionales, de forma controlada y principalmente en proyectos de escala media. En total, Bogotá cuenta actualmente con 214.163 metros cuadrados de oficinas en desarrollo, una cifra que, más allá de su tamaño, resulta relevante por su enfoque: edificios más adaptables, tecnológicos y centrados en el bienestar del usuario.

Entorno macroeconómico que favorece decisiones más racionales

Este nuevo ciclo del mercado inmobiliario corporativo se da en un contexto macroeconómico que empieza a mostrar señales de mayor estabilidad. Las proyecciones de crecimiento del PIB para 2026 se sitúan alrededor del 2,4%, la inflación cerró 2025 en torno al 5,1% y la confianza del consumidor comienza a recuperarse gradualmente.

Aunque las tasas de interés siguen siendo elevadas, las condiciones de acceso al crédito empiezan a mejorar, al tiempo que avanzan proyectos de infraestructura que fortalecen la conectividad urbana. Todo ello crea un escenario más propicio para decisiones inmobiliarias de largo plazo.

En este contexto, Bogotá avanza en su consolidación como hub corporativo regional, donde el valor de una oficina se mide cada vez más por su capacidad de integrar tecnología, diseño, sostenibilidad y ubicación estratégica. En 2026, los activos que cumplan con estos criterios serán los que realmente capturen valor.

¿Hacia dónde se dirige el mercado corporativo y cómo impacta las decisiones empresariales? Comparta este análisis y siga explorando las tendencias que están redefiniendo el sector inmobiliario.  #OficinasPremium #MercadoInmobiliario

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