Proyectos como el Gran Malecón del Río en Barranquilla y los malecones de Cartagena y Riohacha combinan urbanismo, identidad cultural y sostenibilidad, consolidándose como algunos de los destinos más visitados en la próxima temporada de vacaciones.
En 2024, Colombia recibió cerca de 6,7 millones de visitantes no residentes, lo que representa un crecimiento del 8,5 % frente al año anterior y el mayor registro en la historia reciente del país.
En los últimos años, el Caribe colombiano vive un proceso de renovación sostenida, en el que el turismo se ha consolidado como uno de los principales impulsores del desarrollo económico local y regional. Iniciativas urbanas de alto impacto, como los malecones construidos y modernizados en Barranquilla, Cartagena y Riohacha, están transformando el entorno costero, fortaleciendo la identidad cultural de estas ciudades y convirtiéndose en nuevos polos de atracción para turistas nacionales y extranjeros.
Esta apuesta turística no es un hecho aislado, pues en 2024, Colombia rompió su récord de turismo al recibir cerca de 6,7 millones de visitantes no residentes[1], lo que representa un crecimiento del 8,5 % frente al año anterior. Además, según el DANE, el turismo aportó en 2023 un valor agregado de 33,2 billones de pesos, la cifra más alta desde 2015.
Gran Malecón del Río en Barranquilla
El Gran Malecón del Río, con más de 5 kms. a las orillas del río Magdalena, representa la reconciliación de Barranquilla con su río después de décadas de poca conexión. Inaugurado en 2017, se ha convertido en el espacio público más visitado del país.
Este proyecto, reconocido con premios internacionales como el Tripadvisor Travelers’ Choice, no solo promueve el esparcimiento: incluye el primer puente abatible de Colombia, una concha acústica para eventos, un muelle turístico, espacios comerciales, canchas deportivas y parques para mascotas. Con este proyecto se generaron más de 280 mil metros cuadrados de espacio público, incluyendo unos 15 mil m² de zonas verdes.
El impacto también ha sido urbano y social: se han habilitado 300 hectáreas para desarrollo, lo que ha impulsado proyectos inmobiliarios, generación de empleo y mayores oportunidades de crecimiento local. De hecho, el precio del metro cuadrado frente al río se multiplicó considerablemente.
Gran Malecón del Mar en Cartagena
En Cartagena, la apuesta también se materializa con el Gran Malecón del Mar, que tendrá en su primera fase una extensión de 5 kilómetros, potenciará la conexión entre la ciudad amurallada y su frente costero. Esta infraestructura no solo reordenará el paisaje histórico, sino que va a reforzar la oferta de actividades turística frente al mar Caribe, generando nuevos espacios para la industria hotelera, el comercio, la cultura y el ocio. De acuerdo con la Alcaldía de Cartagena, el proyecto se encuentra adjudicado y tendrá una inversión cercana a los $197 mil millones.
La construcción de este malecón está alineada con el fortalecimiento del sector turístico de Cartagena. En 2024, la Heroica recibió 851.087[2] turistas extranjeros no residentes, lo que representa un crecimiento acumulado del 56,3 % frente a 2022. Además, según reportes, la ciudad concentra cerca del 75 % de las llegadas internacionales al Caribe colombiano, registrando cifras récord que la consolidan como un epicentro turístico, gastronómico e histórico.
Malecón de La Guajira en Riohacha
Esta ola de transformaciones turística en el Caribe colombiano también llegará al departamento de La Guajira, donde recientemente se puso la primera piedra del nuevo malecón de Riohacha. Este proyecto de más de 2 kilómetros lineales costeros se desarrolla en seis zonas estratégicas: recreación, comercio, gastronomía, espacios para festivales, deporte, zonas verdes, baños públicos y ciclorrutas.
El plan responde a un enfoque sostenible al respetar la vegetación del litoral costero, promueve corredores peatonales y busca conectar la ciudad con su frente marítimo, revalorizando el territorio y generando empleo turístico. La inversión estimada es de 70.000 millones de pesos
“Estos malecones no solo le están cambiando la cara al Caribe colombiano, además representan una transformación basada en la planeación urbana, la identidad, la economía local y el respeto por el medio ambiente. Son proyectos que tienen el poder de impulsar una nueva era para el sector turístico de estas ciudades y departamentos. Desde Potencia, reconocemos el valor transformador de estas iniciativas de infraestructura y somos aliados de su desarrollo gracias a la experiencia de un equipo que ha estado involucrado en los procesos de gestión, planeación y estructuración de estos grandes proyectos de infraestructura urbana y turística en la región”, destaca Carlos Acosta, socio y director ejecutivo de Potencia, firma de consultoría estratégica enfocada en el desarrollo y transformación de ciudades, territorios y fundaciones.
Más allá de la renovación visual del litoral, estas obras de infraestructura turística están redefiniendo la forma en que se vive y se recorre el Caribe colombiano. Los nuevos espacios públicos integran oferta cultural, recreación y convivencia ciudadana, proyectando un modelo de desarrollo que armoniza la expansión urbana con criterios de sostenibilidad ambiental. En ese contexto, los malecones del Caribe se perfilan como algunos de los puntos de mayor afluencia durante la temporada de fin de año y se consolidan como una muestra concreta de cómo el turismo puede convertirse en una herramienta efectiva de transformación urbana, social y económica para la región.
El Caribe colombiano ya no se está preparando para el futuro: lo está construyendo hoy.
Estos proyectos están cambiando la forma de viajar, habitar y desarrollar la región. Comparta este artículo para que más lectores comprendan por qué el turismo se ha convertido en una verdadera fuerza de transformación urbana, social y económica en Colombia.
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