Los permisos que debe revisar antes de usar una app con inteligencia artificial

Cada permiso aceptado sin revisar puede ampliar el rastro personal que las apps con IA convierten en datos de valor

Tecnología

SEGURIDAD DIGITAL. La inteligencia artificial dejó de estar limitada a los chatbots o a los generadores de imágenes. Hoy está presente en aplicaciones de compras, movilidad, redes sociales, banca, videojuegos, mapas y plataformas de estudio.

En Colombia, esa presencia ocurre en un entorno altamente conectado. Según DataReportal, al cierre de 2025 el país registró 83 millones de conexiones móviles activas, una cifra equivalente al 155 % de la población. 

El dato refleja la fuerte dependencia del celular en la vida cotidiana y plantea una alerta sobre la información personal que los usuarios pueden entregar, muchas veces sin advertirlo, con cada clic, búsqueda o interacción dentro de una aplicación. 

“Las aplicaciones móviles con IA no solo recolectan datos básicos, como nombre, correo o teléfono; también, capturan información de comportamiento con un altísimo valor de análisis”, explica Andrés Cardenas Rojas, director del programa virtual de Ingeniería de Sistemas de Areandina, sede Valledupar. 

¿Cuáles son esos datos?

No solo ubicación, cámara o contactos. Además, tiempo de uso, rutas de navegación, número de clics, búsquedas, frecuencia de interacción, productos consultados, compras realizadas y métodos de pago. Algunas aplicaciones, igualmente, recogen información biométrica a partir de filtros, juegos o retos que usan reconocimiento facial o huella. Aunque muchos usuarios no los consideran información sensible, esos datos pueden servir para construir perfiles predictivos muy precisos sobre hábitos de consumo, nivel socioeconómico, afinidades personales e incluso posibles estados emocionales. 

El segundo problema aparece al aceptar términos y condiciones sin leer. Allí el usuario puede autorizar tratamiento, cruce y transferencia de datos con terceros. “Sin quererlo, o mejor, sin saberlo, entregamos historial de navegación, información financiera, contactos, afinidades y ubicación permanente”, señala Cardenas. El riesgo no se reduce al robo de información. También está asociado con la publicidad altamente segmentada, la exposición selectiva a determinados contenidos y la creación de perfiles automatizados que pueden influir en decisiones de consumo o en el acceso a ciertos servicios.

 

Cómo identificar permisos excesivos y qué hacer para proteger los datos 

Una regla práctica para sospechar es revisar si el permiso tiene relación real con la función de la app. Si una linterna pide acceso a ubicación, micrófono o contactos, hay motivo para desconfiar. Android recuerda que los usuarios pueden revisar y cambiar permisos desde el “Administrador de permisos”, mientras que Apple permite controlar el rastreo y otros accesos desde “Privacidad y seguridad”. 

Desde el punto de vista técnico, manifiesta el profesor de Areandina, una aplicación debería regirse por el principio de minimización de datos: solicitar únicamente lo necesario para cumplir su propósito. Si pide accesos permanentes sin explicación operativa clara, o insiste en usar ubicación y micrófono en segundo plano, el usuario debería bloquearlos y reevaluar si realmente necesita esa aplicación. 

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Datos personales vs. inteligencia artificial: las nuevas reglas para mantenerlos seguros 

En Colombia, la Ley 1581 de 2012 protege al titular de los datos y le reconoce derechos concretos: conocer, actualizar y rectificar su información; pedir prueba de la autorización; saber qué uso se le ha dado; revocar el permiso; solicitar supresión del dato y presentar quejas ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Aunque la norma nació antes del auge de la IA generativa, sus principios siguen aplicando a sistemas automatizados. 

“Hoy no se trata de dejar de usar aplicaciones con inteligencia artificial, sino de desarrollar conciencia digital sobre el alcance real del tratamiento de nuestros datos”, resume Cárdenas. 

Esa conciencia debe traducirse en medidas concretas, como revisar periódicamente los permisos de las aplicaciones, desactivar la ubicación permanente cuando no sea indispensable, activar la autenticación en dos pasos, usar contraseñas seguras o gestores de contraseñas y evitar entregar datos biométricos en retos virales cuando no sea claro para qué serán utilizados. 

Asimismo, conviene hacer una limpieza básica del celular cada cierto tiempo: borrar apps que ya no usa, cerrar sesiones en dispositivos compartidos, revisar qué plataformas tienen acceso a fotos, cámara o micrófono y desconfiar de formularios que piden más información de la necesaria. Y, cuando una app deje de ser útil, desinstalarla reduce exposición y permisos olvidados. 

Adicionalmente, un filtro útil antes de instalar cualquier aplicación es hacerse tres preguntas: ¿para qué necesita este permiso?, ¿qué pasa si lo niego?, ¿la herramienta puede funcionar igual con un acceso más limitado? Si la respuesta no es clara, lo más prudente es no autorizar de inmediato y revisar alternativas. 

Entender cómo usamos la tecnología también es una forma de protegernos. La alfabetización tecnológica dejó de ser un asunto exclusivo de expertos y se convirtió en una competencia cotidiana clave para tomar mejores decisiones, cuidar los datos personales y usar la IA de modo seguro. Comparta ➡️ y ayude a que más personas sepan qué información entregan cuando usan una app.

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