REGIONES. Una casona del municipio de Jericó, en el Suroeste antioqueño, permite que los visitantes descubran colecciones de instrumentos musicales de todo el mundo que difícilmente podrían observar reunidas en otro lugar.
Algunos instrumentos son ampliamente conocidos, mientras que otros sorprenden por sus formas, materiales, procedencias y maneras de interpretación.
Se trata del Ateneo Álvaro Arango Gaviria, Casa de la Música de Jericó, un espacio que abrió sus puertas el 20 de diciembre de 2018 con una donación inicial de 105 instrumentos musicales. Casi ocho años después, su inventario alcanza las 215 piezas, según Diana Milena Córdoba Ríos, gestora cultural de este espacio que convierte la memoria, los sonidos del mundo y la arquitectura tradicional antioqueña en una experiencia cultural para habitantes y visitantes.
El impacto del Ateneo no se limita a sus salas, donde se exhiben instrumentos de América, Asia, África, Europa y Oceanía. La casona que lo alberga, con su patio, jardín florecido y corredores tradicionales, hace parte esencial de la experiencia. Esta es la tercera sede que ha ocupado la colección y, de acuerdo con Córdoba Ríos, su distribución ha generado una respuesta especialmente positiva entre los turistas y la comunidad local.
Ubicada muy cerca del parque principal, la Casa Ramón N. Cadavid forma parte del Museo de Antropología y Artes de Jericó —MAJA— y conserva instrumentos de cuerda, viento, percusión y teclado procedentes de diversas culturas.
Su valor no depende únicamente de la cantidad de objetos reunidos. Cada pieza relata una historia familiar, geográfica o musical y ayuda a comprender las distintas formas como las sociedades de varios continentes han producido sonidos a través del tiempo.
La historia comenzó con Álvaro Arango Gaviria, coleccionista y viajero oriundo de La Ceja, Antioquia. Durante años adquirió instrumentos musicales en sus recorridos por diferentes países. Antes de morir, quiso evitar que la colección quedara dispersa y buscó un lugar que pudiera conservarla, investigarla y compartirla con el público.
Cómo llegó a Jericó la colección de Álvaro Arango Gaviria
La intención inicial de Arango Gaviria era entregar su colección a La Ceja, su municipio natal. Sin embargo, la propuesta no prosperó allí. La intervención de una persona conocida, vinculada con Jericó, permitió establecer contacto con dirigentes y gestores culturales del municipio.
“Don Álvaro era del municipio de La Ceja de Antioquia. Él inicialmente quiso donar toda su colección de instrumentos allí en La Ceja. Desconozco los motivos por los cuales allí le dijeron que no, pero por fortuna hubo un puente entre una persona conocida de don Álvaro, que sí era de acá de Jericó”, explicó Diana Milena Córdoba.
La mediación de esa persona y la disposición de las autoridades locales hicieron posible que el legado fuera recibido en Jericó. La colección fue evaluada e inventariada con el apoyo de profesores del Departamento de Música de la Universidad EAFIT, quienes destacaron su diversidad y relevancia dentro del contexto colombiano.
Álvaro Arango Gaviria falleció el 13 de diciembre de 2018, pocos días antes de la apertura de la Casa de la Música. El lugar adoptó su nombre como reconocimiento a una iniciativa personal que terminó transformándose en patrimonio cultural de acceso público.
Un patrimonio musical que continúa creciendo
Aunque la colección fundacional estuvo compuesta por 105 instrumentos, el museo ha seguido creciendo mediante aportes realizados por familias y particulares. Actualmente reúne 215 piezas, de acuerdo con la gestora cultural entrevistada.
Entre ellas sobresale un piano vertical relacionado con la familia Santamaría. La pieza perteneció a la familia de Alejo Santamaría, hermano de Santiago Santamaría, reconocido como el visionario fundador de Jericó. También se encuentra un armonio entregado por la familia del compositor antioqueño Carlos Vieco.
Más que establecer una competencia entre los objetos, el Ateneo procura conservar su significado histórico y afectivo. Para las familias donantes, los instrumentos representan recuerdos, vínculos personales y expresiones de identidad que ahora pueden ser conocidos por nuevas generaciones.
La diversidad de la colección permite que los visitantes encuentren reunidos instrumentos que difícilmente podrían observar en un mismo recorrido. Algunos son ampliamente conocidos, mientras que otros sorprenden por sus materiales, formas, procedencias y maneras de interpretación.

Cinco continentes dialogan y conectan culturas, territorios y memorias
La Casa de la Música forma parte de las tres sedes del Museo MAJA, junto con la Casa José Tomás Uribe Abad y la Escuela de Artes y Oficios de Jericó. La institución desarrolla exposiciones, talleres, actividades pedagógicas, cine y procesos de proyección cultural en sectores urbanos y rurales.
El propósito original fue crear un espacio vivo. La colección no fue concebida solamente para la contemplación, sino también como una fuente para la investigación, la formación de públicos y la realización de actividades musicales, siempre que las condiciones de conservación permitan utilizar determinadas piezas.
“Uno le escucha decir al turista, a las personas que viajan mucho por el mundo, por Colombia, que realmente un museo tan completo como este museo que tenemos en la Casa de la Música nunca lo habían visto”, afirmó la gestora cultural.
Hoy, cada instrumento conserva una parte del viaje de Álvaro Arango Gaviria y confirma que el patrimonio permanece vivo cuando puede ser conocido, cuidado y compartido.
Le recomendamos: La música no muere: las millonarias ganancias de las estrellas de rock y pop después de su último show
La Casa de la Música está ubicada en la calle 6 # 2-22 de Jericó. En Instagram y Facebook puede encontrarse como Museo MAJA. También es posible conocer más información en su sitio web oficial: https://museomaja.com/
Comparta esta historia ➡️ y ayude a que más personas descubran los sonidos del mundo que encontraron casa, eco y ritmo en Jericó.
Fotografías de apoyo tomadas por Despejando Dudas.
