Usted va en su automóvil, conduciendo de modo tranquilo, pausado, en las calles y avenidas de las ciudades colombianas, y como buena persona, respeta las normas de tránsito, pero, ¡ojo !, de pronto su concentración al volante es quebrantada por una ruido, su escucha se pone en alerta, se ilumina con sonido, o se aleja de modo estridente. Verá usted mira por el retrovisor, y ..., si, ahí está, ya descubrió qué es y siente que se puede transportar a un momento cavernario, detrás de usted y en zigzag, haciendo piruetas circenses e irrespetando las señales y las normas de tránsito, en una máquina con dos ruedas se acerca a troglodita . Sí, al parecer es un hábito de las cavernas, pero aún no se ha adaptado a los tiempos actuales.Usted lo mira bien y nota que en vez de usarlo, lo lleva sobre la cabeza y lo lleva dentro del hombro.

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